"La principal razón de la búsqueda de niños y adolescentes que faltan de sus casas no es ni el secuestro ni la trata de personas; es el maltrato infantil que viven los chicos en el interior de sus propias familias", dijo a Télam Cristina Fernández, titular del RNIPME.
Para la responsable del organismo, "el maltrato infantil intrafamiliar puede llegar al límite extremo de la muerte, como ocurrió con Tomás (el niño de Lincoln que apareció muerto tras dos días de su búsqueda y por cuyo crimen está acusado el padrastro) o el caso del niño del country de San Vicente que murió ahogado en el jacuzzi".
Sin embargo hay otras formas de violencia cotidianas que vulneran los derechos de los niños, como el cachetazo, el desprecio, la descalificación o la no escucha, "que en muchas casas no se visibilizan como graves, pero son las que provocan la mayor cantidad de 'fugas de hogar', tal como se conoce a estos hechos judicialmente", explicó Fernández.
Según el informe hay 2.471 casos denunciados de chicos que se fueron del hogar familiar; 425 (12,5% del total) que abandonaron los hogares o institutos donde se hallaban alojados y 51 (1,5%) menores que abandonaron el hospital o la clínica, donde se encontraban.
"La mayor parte de los chicos que desparecen son encontrados", aseguró Fernández, quien destacó que "los porcentajes son altísimos".
El RNIPME junto con otros organismos de protección de los derechos de la infancia hace un trabajo de revinculación con su familia, "pero no siempre la salida de 'la vuelta a casa' es la que garantiza el interés superior del niño", aclaró Fernández, quien puntualizó que "la familia a veces no es la garantía de que los chicos estén sanos y salvos".
Para Fernández, visibilizar que el problema en gran medida está en el interior de la familia "nos cuestiona a todos como adultos y como padres en relación a la maternidad y a la paternidad".
El eje de trabajo del equipo social del RNIPME que en 2011 acompañó 241 de los 3.398 casos denunciados es la restitución de los derechos de la infancia contemplados en la Convención de los Derechos del Niño y la Ley Integral de Protección de la Infancia.
"El primero: la escucha. Escuchamos antes que a nadie al niño que se ausentó de su casa. Le damos la oportunidad de decir qué le pasa, privilegiamos los acuerdos y tratamos de darle herramientas para solucionar los conflictos".
Entre otras violencias vinculadas a conflictos familiares, fueron registradas 213 denuncias (6,3%) por "la sustracción parental con impedimento de contacto", lo que ocurre en casos de divorcios vinculares conflictivos, cuando un progenitor se lleva al niño o niña y la ex pareja desconoce su paradero.
Contrariamente a esta realidad, "todos los discursos que agitan banderas poniendo la inseguridad de los chicos en el afuera son vacíos, falsos y carentes de sustento", dijo la titular del RNIPME.
En ese sentido, en 2011, sólo 6 (0.2%) de las 3.398 denuncias registradas corresponden a niños que murieron, fueron secuestrados o fueron víctimas de la trata u otros delitos tipificados en el Código Civil.
"El fenómeno de la violencia es social y mundial, no es un fenómeno argentino. Tiene que ver la historia de la humanidad y la infancia tiene que ver con la historia del maltrato", afirmó la funcionaria.
No obstante, "las condiciones de la infancia fueron mejorando con el paso del tiempo", estimó la funcionaria, quien destacó la necesidad de avanzar en la reforma del Código Civil sobre los derechos de los niños y adolescentes.
"La reforma es altamente auspiciosa. El modelo tutelar que regía el articulado del Código Civil derivaba en la restitución de los "menores" al hogar sin importar las condiciones en que se encontraban y respetaba sólo los derechos de los padres de reclamar esa restitución al Estado", aseguró.
