El otro chico, que fue acusado de haber sido cómplice porque manejaba la motocicleta en la que se movilizaba su amigo, fue absuelto e inmediatamente liberado.
El caso de Sigales se hizo conocido porque fue su madre la que rastreó por la red social Facebook a los sospechosos del crimen de su hijo.
El hecho ocurrió el 27 de febrero pasado en las calles Santiago del Estero y El Parque, de Pablo Podestá, cuando Sigales estaba frente a la casa y fue abordado por dos jóvenes, uno de los cuales le disparó. Los sospechosos huyeron y el joven murió minutos después.
Fue Mabel Alfonso, madre de la víctima, la que comenzó a revisar fotos y comentarios en Facebook y encontró que los sospechosos aparecían retratados con armas.
En el marco del juicio oral, los jueces Rómulo Peñoñori, Marcelo Flores y María Eugenia Arbeletche escucharon a los acusados, de 16 y 17 años y las pruebas en el caso.
El fiscal de juicio, Fabián Hualde, acusó al menor de los imputados de ser autor de "homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego en calidad de autor", mientras que al otro le adjudicó el rol de "partícipe necesario".
Los representantes de las victimas, en cambio, acusaron a los dos de ser coautores del crimen.
Las defensas reclamaron absoluciones: el adolescente de 16 años aseguró que la víctima lo había amenazado de muerte y que tenía un arma en su poder, mientras que el otro aseguró que había conducido a su amigo en su moto hasta el lugar de los hechos pero que fue sorprendido por los disparos.
Hoy los jueces establecieron que no había suficientes pruebas contra el joven de 17 y lo absolvió, mientras condenó a una pena aun no definida al muchacho que efectuó los disparos.
La familia de la víctima anunció que apelará parcialmente la condena, en torno a la absolución decidida por el tribunal.
