La cantante de "Rehab" consumió al menos cinco veces más de lo permitido legalmente para conducir un automóvil tras haber estado sobria durante tres semanas. Este repentino cambio fue el que la llevó a la muerte.
"Había consumido bastante alcohol, 416 miligramos por decilitro de sangre, y la consecuencia no deliberada de este nivel potencialmente fatal fue su inesperada muerte", declaró la responsable del estudio, Suzanne Greenway.
De este modo, quedó descartada la versión de que fueron las drogas las que llevaron a Winehouse a su deceso el 23 de julio. Aunque el descubrimiento confirmó que la intérprete nunca pudo deshacerse de sus demonios interiores.
De acuerdo a su médico personal, Christina Romete, la morocha estaba advertida de la fragilidad de su salud y por eso intentó mantenerse alejada de sustancias pero, luego de tres semanas de abstinencia, el exceso la mató. (Reporter)

