El juglar comenzó con un clásico de su repertorio “Marcelino arroyo del charco” para seguir con “La diferencia” que pertenece a su último trabajo acompañado por el guitarrista flamenco Diego Cortés que le ofrece a la canciones de Pla más fuerza en sus interpretaciones.
Con el público cautivado a cada paso y palabra que iba deshilachando el catalán seguía susurrando sus fábulas y contaba las desdichas de “Joaquín el necio” y de por qué Rosa lo dejó por ese negro para confesarse de que “Mi novia es una terrorista” y rendirle burlonamente pleitesías a “Su majestad”.
Albert Pla volvió a Buenos Aires y durante dos noches, a sala llena, no pasó desapercibido porque con su mirada de niño y de diablo, su calma y su histrionismo nos volvieron a atrapar no solo con sus historias sino también nos dejó vibrando el cuerpo hasta su próxima visita con su rumbita catalana.
Luis Viviant
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