Hoy en el municipio de Tigre, a los niños que nacen en el Hospital Materno Infantil municipal o en el de Tigre se les realiza a las 48 horas de vida un exhaustivo estudio de su visión, permitiendo detectar futuros problemas. Luego, en la escuela primaria se los revisa, entregando anteojos a los que los necesitan y realizando un seguimiento a los que los recibieron años anteriores. En tanto, los demás vecinos cuentan con la atención en el Hospital Oftalmológico, por el que ya pasaron más de 250.000 vecinos, y se realizaron 1 millón de prácticas y 1.500 cirugías.
La meta es modificar cada vez más la realidad que la mayor parte de los niños de corta edad nunca han sido evaluados por un oftalmólogo, mientras que aquellos que habían tenido acceso a una consulta y necesitaban comprar anteojos, no lo podían hacer debido a su alto costo. La visión desempeña un papel predominante en los primeros años de vida, al permitir la interacción social, el aprendizaje y la comunicación con el mundo que nos rodea; de modo que los problemas visuales pueden ocasionar graves perjuicios para el aprendizaje y la socialización de los niños, y excluir a los futuros adultos. Por esto adquiere especial importancia la realización de controles visuales porque permiten detectar problemas que impiden que el niño vea correctamente y corregirlos a tiempo. Los problemas visuales no diagnosticados son una de las principales causas de fracaso escolar.
Los exámenes que se realizan en la escuela durante el ciclo escolar sirven para detectar vicios de refracción (miopía, astigmatismo, hipermetropía) que hacen que un niño vea mal; anomalías en los movimientos oculares (estrabismo); trastornos para ver los colores (daltonismo) o patologías más severas como baja visión por causas congénitas y/o malformaciones de la retina o el nervio óptico.

