Personal de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de San Isidro estableció que la supuesta víctima, en realidad, había llamado por teléfono a su mujer luego de asistir al bingo de San Fernando y de visitar distintos locales nocturnos de la Capital Federal, donde gastó el dinero.
La mujer, asustada, denunció el hecho ante la policía de la zona que de inmediato dio intervención al Gabinete Antisecuestros de la DDI de San Isidro, aunque luego se estableció que había sido una maniobra urdida por el esposo.
