Se trata de una construcción diseñada para aprovechar al máximo los recursos hídricos disponibles, ideal para responder a las necesidades de los habitantes de las regiones que se inundan en algunas épocas del año, pero que en otras sufren agudas sequías.
En la feria de ciencia, arte y tecnología de Villa Martelli, se puede vivir la experiencia del desarrollo y puesta en práctica de estas construcciones. Un guía relata el recorrido del agua para su aprovechamiento: primero se almacena el agua de lluvia que cae desde los techos; luego pasa por un filtro hasta desembocar en una cisterna o reserva de agua de 40 mil litros. La que es de pozo, como es muy salada, se consume para la limpieza, el riego y el lavado de ropa.
El llamado diseño participativo se debe a que profesionales psicólogos, sociólogos, arquitectos, en conjunto con los habitantes de los pueblos originarios, planifican de manera colectiva sus propias casas de acuerdo a su cultura. Es por ello que lo único cerrado de las viviendas son las habitaciones. Las cocinas son semicubiertas, siempre están vinculadas con el afuera y se mantienen los baños aislados de las casas.
Los lugares o parajes de Chaco que ya cuentan con la construcción participativa de este sistema de “Casa sustentable”, son La Pelolé, Víbora Blanca y El Simbolar.

