El estado de salud del líder socialista, quien apareció más delgado y moderado en su histrionismo que lo usual, repercutió en los mercados, impulsando a los bonos venezolanos al alza por especulaciones de un eventual cambio de liderazgo en el país sudamericano.
Portavoces del Gobierno salieron al cruce de las versiones y afirmaron que el presidente volverá al país en breve y los militares garantizaron que el país está en calma.
"El orden público y el orden interno se han mantenido en un esquema de tranquilidad, paz y sosiego (...) No se ha ameritado en ningún momento el empleo de la fuerza policial", dijo Henry Rangel, uno de los líderes de mayor rango del Ejército, en una entrevista con una cadena de televisión.
"El regresará, pronto estará acá", añadió.
En caso de imposibilidad física, su actual mandato sería completado por su vicepresidente, Elías Jaua, según lo que establece la Constitución.
A diferencia de algunos de sus antecesores, Jaua no proviene del ámbito militar, al igual que Nicolás Maduro o Rafael Ramírez, los dos ministros más cercanos al presidente.
En las calles, los simpatizantes del carismático y polémico líder daban muestras de apoyo, mientras que en las oficinas públicas se colocaban oraciones por su salud.
"Estamos contigo, una y cien veces (...) Sabemos cómo te vamos a pagar: saliendo a la calle, defendiéndote, dándote amor, solidaridad y rezando por ti", dijo una de sus seguidoras durante un acto de apoyo.
El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, quien padeció de cáncer el año pasado, también expresó su solidaridad, mientras el colombiano Juan Manuel Santos dijo que "hace votos" por su salud.
"Mi solidaridad fraterna con el Presidente Hugo Chávez, la expresión de respeto ante la circunstancia por la que atraviesa y nuestra experiencia de optimismo, fe y fortaleza para sobrellevar estos momentos y los que seguirán en la seguridad de una recuperación plena", dijo Lugo en un mensaje.
La alocución de Chávez, un militar retirado de 56 años, fue la primera en cadena nacional desde que fue operado hace casi tres semanas en Cuba y lo mostró más apagado y delgado de lo usual en un mensaje de 14 minutos que, a diferencia de su habitual estilo, fue casi completamente leído.
Un día antes, Caracas había formalizado la cancelación de una cumbre regional ante la ausencia del líder socialista.
Como corolario del discurso, Chávez dijo que "por ahora y para siempre viviremos y venceremos", reemplazando el tradicional "patria socialista o muerte".

