El comunicado de Hong no condenó ni apoyó las acciones de la corte, aunque China ha denunciado su acusación de crímenes de guerra contra el presidente de Sudán, Omar Hassan al-Bashir, que actualmente está en una visita de Estado en Pekín.
Los dos líderes son los únicos jefes de Estado que enfrentan órdenes de arresto del tribunal.
La corte, basada en La Haya, emitió el lunes las medidas en contra de Gaddafi, su hijo Saif al-Islam y el jefe de inteligencia Abdullah al-Senussi por crímenes de lesa humanidad por su supuesto rol en la matanza de manifestantes civiles que se levantaron en febrero contra el Gobierno de Gaddafi.
China no es un Estado miembro de la corte.
"China se opone consistentemente a las acciones violentas hacia los civiles y defiende que todas las partes resuelvan los problemas de Libia a través de negociaciones políticas pacíficas", dijo Hong, hablando en una rueda informativa en Pekín.
China ha recibido a representantes del Gobierno libio y de los rebeldes en las últimas semanas, en lo que definió como un esfuerzo por promover un cese al fuego y una salida negociada a la guerra.
Alrededor de la mitad de las importaciones de crudo de China el año pasado provinieron de Oriente Medio y el norte de Africa, donde las compañías chinas tienen una fuerte presencia.
Pekín habitualmente evitar interferir en los asuntos internos de otras naciones, pero el ministro de Relaciones Exteriores, Yang Jiechi, dijo a los líderes rebeldes libios la semana pasada que se habían convertido en una "importante fuerza política doméstica" en el país.
La decisión de la CPI probablemente no conducirá al arresto de Gaddafi mientras permanezca en el poder y dentro de Libia, debido a que el tribunal no tiene autoridad para hacer cumplir los arrestos.
Las fuerzas rebeldes avanzaron 30 kilómetros el lunes y se acercaron a la capital Trípoli, la principal base de poder de Gaddafi.
China no usó su poder de veto como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU en marzo para bloquear la autorización de la misión de bombardeos aéreos de la OTAN contra las fuerzas de Gaddafi, pero rápidamente condenó los ataques.
