“Ojalá esa actitud se contagie a todos sus partidarios”, sostuvo en relación a la carta que envió el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, a La Fundación El Libro intentando impedir la presencia del peruano en la apertura del encuentro.
También apuntó en su discurso, ante una sala Jorge Luis Borges sobrepasada en su capacidad, que “hay caudillos megalómanos que se creen dueños de la verdad y hubo comisarios políticos a lo largo de la historia que han tratado de domesticar a los pueblos, pero por fortuna han fracasado”.
Vargas Llosa, que fue distinguido como “Huésped de honor” de Buenos Aires, dijo que las "dictaduras de izquierda y de derecha hacen las mismas cosas: Acallan a los disidentes, no aceptan la crítica, recurren a la violencia y usan la tortura, y traen violencia a sus pueblos”. “Yo me indigno cuando veo que asocian el liberalismo a las dictaduras”.
Sobre la Argentina dijo que “es un caso que tengo siempre presente, porque me conmueve y me desgarra. Era un país del primer mundo cuando tres cuartas partes de Europa eran del tercer mundo. Era un país próspero, era una democracia moderna”. "Era una realidad que maravillaba al resto del mundo". "¿Qué pasó para que este país haya dado estos pasos?", reflexionó.
Y continuó: "Yo no critico a la Argentina, he criticado a ciertas políticas que me parecen equivocadas, hubo errores garrafales”, apuntó.
De América Latina expresó que “algún día sea un continente de derechos humanos, de justicia independiente, de libertad, de progreso en donde la gente pueda materializar sus anhelos. Eso es lo que nos falta".
A los libros Vargas Llosa los destacó como “la humanidad viviente que nos hace iguales y más libres, porque defender el derecho de los libros es defender el derecho que nosotros tenemos como sociedad”.
"Leer nos hace libres, a condición de que podamos elegir los libros que queremos leer, hago votos para que esa tradición se renueve y fortalezca", subrayó.
Vargas Llosa y el Nobel de Literatura
“Desde que gané el Nobel apenas puedo respirar, es un halago y al mismo tiempo una presión mediática muy grande”, por eso dijo que “hay que evitar dejarse transformar en una estatua viviente por el hecho de que solo se ganó el Nobel”.
Luis Viviant
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