La movilización, que partió desde Avenida La Plata aproximadamente a las 17.30, llegó hasta el edificio porteño ubicado en Perú al 100, donde estaba instalado un escenario y una pantalla gigante en el que se proyectaban imágenes del desaparecido estadio.
El 2 de diciembre de 1979, San Lorenzo jugó allí su último partido, mientras que en 1983 se cerraron definitivamente las instalaciones bajo el gobierno de facto, por voluntad del por entonces intendente de la ciudad, brigadier Osvaldo Andrés Cacciatore.
Muchos años después, en 1994, San Lorenzo inauguró el Nuevo Gasómetro en el barrio de Bajo Flores, aunque la intención siempre fue volver al lugar de origen.
Por eso en 2007 se dio el primer paso, cuando la Legislatura porteña aprobó un proyecto para devolver 4.500 metros cuadrados ubicados detrás del supermercado.
En noviembre de 2010, Adolfo Res, de la subcomisión del hincha, presentó ante ese organismo gubernamental un proyecto que pretendía expropiar las tierras y devolverlas a San Lorenzo para que retornara a su barrio de origen.
Quien tomó la posta con un proyecto complementario al anterior fue Eduardo Epsteyn, quien en diálogo con DyN acusó a la dictadura militar que por entonces gobernaba el país de "despojar" al club de esas tierras "para hacer un negocio".
Mientras tanto, el diputado Gonzalo Ruanova elaboró el tercer y hasta el momento último proyecto, en conjunto con Daniel Filmus, el juez Marcelo Vázquez y el socio Matías Lammens.
El padre Luis Farinello fue el primero de un extenso número de oradores y bendijo al club.
"El padre Lorenzo Massa (fundador de San Lorenzo) nos mira desde el cielo. Esa tierra es santa y hay que volver a Boedo", exclamó.
