Consultada por las expectativas de juicio, Rappazzini subrayó: "Vamos por la perpetua, más todos los años adicionales que podamos sumarle por ser mayores. Nuestra expectativa es que esta vez va a funcionar, no como la payasada que paso con los menores. Yo rezo a Dios que no pase eso, sobre todo por la pesadilla que significa para Florencia, mi hija, y para mi tener que declarar hasta el momento en el que mi hijo se murió en mis brazos, aparte de estar sentada al lado de los asesinos. Por un lado rezo por olvidar esa noche y por otro lado, sé que me van a preguntar hasta el último detalle de esa fatídica noche. Aspiro la pena máxima, que no salga nunca más en su vida. El que mata y el que viola no tienen recuperación, no tienen reinserción. No entiendo como una persona que mata, a los tres años esta en la calle de vuelta; por mí no tengo miedo, si me matan creo que me hacen un favor, pero no quiero que mi hija o cualquier chico que salga a la calle y camine al lado de esta basura, porque no se lo merecen".
Santiago Urbani fue asesinado en octubre de 2009, cuando llegaba a su casa de Tigre en su auto y fue interceptado por los delincuentes que lo obligaron a entrar en la casa, donde dormían su madre y su hermana. Mientras robaban algunos objetos, uno de los asaltantes lo asesinó de un tiro en la cabeza.

