Precisó que a las 190 sedes con las que ya cuenta el programa en 130 municipios “se acercan también chicos que tienen problemas de adicciones y que antes de ingresar al Envión seguramente andaban por la calle sin expectativa, sin rumbo y sin esperanza”.
El programa, en primer momento, trata a los adolescentes "de sus adicciones si así lo requiere y después, intenta que vuelvan a la escuela y terminen la primaria o la secundaria según corresponda”.
Consideró que lo central “es trabajar con los jóvenes y mostrarles que juntos es posible construir una vida distinta y que cada chico que entra a la sede de Envión tiene que sentir que es su espacio, y que los tutores y el equipo de trabajo a través del amor y el compromiso les van a dar una mano para salir adelante”.
En las diferentes sedes, los adolescentes también tienen la posibilidad de aprender un oficio o introducirse en el mundo de las artes y para ello tienen talleres de plástica, música y literatura.
Para Alvarez de Olivera, de esta forma “se crea un espacio de contención y un lugar que les genera expectativas positivas a los jóvenes para reincorporarlos en la sociedad y que estén dispuestos a trabajar por nuestra Argentina”.
El Programa, que comenzó a implementarse hace cinco años cuando el actual ministro de Desarrollo Social era intendente de Avellaneda, se extendió desde el año pasado a toda la provincia de Buenos Aires.
“La voluntad política y el apoyo permanente del gobernador, Daniel Scioli, y el trabajo mancomunado entre Nación, Provincia y Municipios nos permitió en muy poco tiempo poner en marcha este Programa, para que miles de jóvenes que no estudian ni trabajan recuperen la ilusión, tengan una oportunidad en el futuro y una expectativa de vida mejor”, resaltó el funcionario.
El programa cuenta hoy con 190 sedes distribuidas en 130 municipios a los que asisten más de 22 mil beneficiarios que perciben una beca mensual de 350 pesos que cobran por medio de una tarjeta de débito del Banco Provincia.
Por las diferentes realidades que vive la provincia en su extensa geografía, el programa se va adecuando a las características de cada territorio.
“El interior es muy diferente al conurbano, por eso esto no es un enlatado, sino que generamos una mirada sobre la cuestión social, planteamos un proyecto y después en cada municipio se va adecuado a sus necesidades”, según explicó la coordinadora del programa Envión, Mónica Capellini.
Además de la capacitación permanente que se realiza a los 2.000 profesionales que conforman los equipos técnicos, el Programa incluye a unos 1.500 tutores: jóvenes de entre 18 y 25 años que coordinan a los diferentes grupos de beneficiarios.
Florencia, tutora de una de las sedes que el Programa tiene en Lomas de Zamora, explicó que su tarea consiste en “coordinar el grupo para que se vayan conociendo entre sí, tengan confianza y puedan salir adelante”.
“En muchos casos logramos vínculos en los que los chicos nos confían cosas de sus familias o de la realidad que les toca vivir para que nosotros podamos darles una mano o aconsejarlos”, dijo.
Para hacer frente a las becas de los beneficiarios, no sólo es el gobierno el que destina fondos, sino también diferentes empresas del sector privado que aportan a través de sus programa de Responsabilidad Social Empresaria.
Con esos fines, se creó la Asociación Civil Envión con el objetivo de gestionar relaciones y acuerdos con empresas de la provincia, que permitan articular diferentes acciones y recursos tendientes a fortalecer oportunidades de desempeño laboral con los jóvenes del programa.
