24.11.2011 - 15:40 | Deportes

Los técnicos de equipos grandes admiten que es de doble filo jugar con clubes de ascenso

Para Independiente y San Lorenzo, pasar de ronda en la nueva Copa Argentina conllevó tranquilidad para sus técnicos, que dejaron en claro que jugar ante equipos de ascenso significa un arma de doble filo.

"Era importante ganar porque si lo perdés empiezan las polémicas", reconoció Ramón Díaz, quien puso un equipo mixturado pero con todos profesionales.

Más contundente fue Esteban González, el técnico interino que afrontó la conducción de San Lorenzo para el debut en esta Copa la transición entre el alejamiento de Omar Asad y la llegada de Leonardo Madelón.

"Si no ganábamos iban a decir que no le ganamos ni a Dálmine. Ganamos y van a decir que no le ganamos a nadie. Pero para mí era la final del mundo", evaluó con crudeza "el Gallego".

Independiente y San Lorenzo fueron los dos grandes que abrieron el fuego en la Copa Argentina, el primero con una goleada de 4-0 sobre Colegiales, segundo en el campeonato de Primera B Metropolitana, y el Ciclón con un 2-1 sobre Dálmine, que milita en Primera C (una cuarta categoría).

Encima los dos equipos venían golpeados por flojos rendimientos en el torneo Apertura y ni que hablar del conjunto de Boedo, que viene golpeado y en zona de promoción.

Boca, vaya como le vaya ante Deportivo Santamarina de Tandil (Argentino A), está en otra cosa y preparando festejos mayores. Es tal vez el único que puede liberarse de la presión de perder con un equipo menor.

Racing, con un segundo puesto transitorio en el Apertura que no conforma, se las tendrá que ver con El Porvenir (Primera C), con el que volverá a medirse tras coincidir en la Primera B del 84 y 85 con dos victorias albicelestes y dos empates.

Para River no será menor porque los das dos derrotas que sufrió en la B Nacional (Aldosivi y Atlético Tucumán) levantaron polvareda. El miércoles 7 de diciembre le tocará enfrentar a Defensores de Belgrano con Ariel Ortega.