11.04.2011 - 19:00 | Deportes

Tigre - All Boys Desde la cabina del Matador

Es difícil explicar que el equipo de Floresta, después de tanto desandar en el torneo, reaparezca ante Tigre, quien necesita urgentemente encadenar varios resultados positivos.

Por Leonardo Iglesias

Tigre - All Boys Desde la cabina del Matador

"Se viene All Boys, un equipo muy fuerte en el Apertura y de capa caída en el Clausura, irregular. Pese a eso, no hay que confiarse. Sabe la historia rica de Tigre que no hay que "resucitar muertos"".

El párrafo que usted acaba de leer es la última línea del comentario publicado en esta columna de la semana pasada, tras el triunfo histórico en el Cilindro de Avellaneda. ¿Qué le pasó a Tigre luego de esa gesta? ¿Por qué cambia tanto su nivel de juego de una fecha a la otra? ¿Cómo es posible que un equipo como All Boys, que venía con seis partidos en el lomo sin poder ganar y 582 minutos sin convertir, venga a Victoria y se lleve los 3 puntos? ¿Cuándo será que el Matador encuentre regularidad, un sistema táctico que lo avale y un once titular? ¿Este equipo está cerca de jugar la Promoción? ¿Qué nos hace falta para por fin despegar y olvidarnos del asedio?

Podría seguir enumerando preguntas, aunque parece ser tiempo de poner las respuestas, ésas que Tigre no tuvo en ningún momento del domingo ante All Boys.

El partido comenzó como para ilusionarse para los tigrenses. El equipo era rápido, tenía circulación y presionaba muy bien en toda la cancha, maniatando al conjunto de Floresta. Así, generó dos situaciones de gol, que si bien fueron algo aisladas, fueron avisos para el arco de Cambiasso. Primero probó Rodales y luego Pernía, sendos remates que pasaron cerca. El Matador arrinconaba al Albo, que no podía salir debido al buen pressing que provocaban González, Galmarini y Martínez. En esos primeros minutos daba la sensación de que Tigre muy pronto abriría el marcador, pero cosas del fútbol... Hicieron que el primero en pegar el grito sea All Boys, que tras un córner anticipó en el primer palo, Islas no pudo contener, y solito y solo apareció Barrientos para marcar lo que sería el único gol del partido. Ojo, esa jugada marcó un antes y un después no sólo en el marcador sino también en el juego.

La inyección anímica que le provocó a All Boys el 1-0 fue inconmensurable. Pareció agigantarse ante un Tigre herido, que iba como podía y defendía mal, provocando varias infracciones cerca del área. De esos centros vinieron los mayores sustos de la tarde para Islas, quien incluso casi sufre un gol en propia puerta de parte de Blengio. El Chimi, lesionado, salió del campo antes de que culmine la primera parte. ¿Qué podemos decir en ataque? Solamente una gran jugada de Cachete Morales provocó el "uuuh" de la tribuna, al cabo la mejor atajada de la tarde/noche en el Monumental de Victoria.

En el complemento decíamos en la cabina de FM 93.5 que Tigre parecía un boxeador sin ideas: tiraba los manotazos sin saber por dónde. Y así All Boys entró en su mejor juego, el de la especulación. Romero, DT de la visita, plantó dos líneas firmes de 4, y andá a entrarle. Encima, Tigre insistía con el centro frontal, todo un negocio para Cambiasso. A consecuencia de esto, no podría ponerles puntaje a Martín Gómez y Stracqualursi, quienes ni participaron del juego.

Casi como una ráfaga se nos fueron pasando los minutos del segundo tiempo. Mucha fricción, demasiadas faltas y amarillas, y ninguno de los dos podía llegar a crear peligro. No obstante, All Boys con la conquista de Barrientos en el PT pareció que se híper conformó, y peligrosamente retrocedió en el campo, a las claras de saber que Tigre no sabía (ni con sus variantes desde el banco) cómo lastimarlo. Y se fueron los minutos, se fue el partido. La derrota.

No debe relajarse más Tigre. Si bien el triunfo en Avellaneda fue espectacular, tres puntos no significaron la salvación. El Vasco parece no encontrarle la vuelta al sistema ni a los nombres, al margen de que también sufra con el problema extrafutbolístico de Diego Castaño. Es difícil explicar que el equipo de Floresta, después de tanto desandar en el torneo, reaparezca ante Tigre, quien necesita urgentemente encadenar varios resultados positivos y consecutivos para pelear arriba y olvidarse de abajo, una Promoción que este plantel no merece jugar. Será trabajo de la semana construirse nuevamente como equipo, consolidar una estructura de juego y, por fin, empezar de una buena vez.

La seguimos en La Bombonera