Macri repatrió sus capitales, pero el gobierno dice que no es obligación de los funcionarios seguir el mismo camino
El presidente Mauricio Macri repatrió los 18 millones de pesos que guardaba en Bahamas y los invirtió en bonos de la deuda argentina, pero el Gobierno aclaró hoy que “no es una obligación” para los funcionarios seguir el mismo camino.
“Nosotros hemos planteado y el Presidente ha sido claro en ese sentido, es una invitación respecto al tema. Pero también (Macri) dejó muy claro que es una decisión personal de cada uno que contempla distintas situaciones y realidades”, afirmó Peña.
El funcionario se pronunció de esta manera en medio de la polémica que generó la confirmación por parte del presidente del Banco Nación, Carlos Melconian, de que tiene casi el 85 por ciento de sus bienes radicados en el exterior, es decir unos 65,8 millones de pesos sobre los 77,6 millones totales que declaró ante la Oficina Anticorrupción.
En esa línea, el jefe de ministros señaló que la administración nacional considera “que esto no es una bajada de línea ni tampoco una obligación de cada uno (de los funcionarios) hacerlo, sino que en todo caso entra en el ámbito de una decisión personal”.
“Lo que sí está claro es que el Presidente dio el paso necesario para que los fondos que él tenía en el exterior vengan a la Argentina y cumplió su palabra, al igual que la instalación de un fideicomiso ciego para lo que es su patrimonio”, agregó.
Peña ofreció este martes una conferencia de prensa en la Casa Rosada junto al ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, para realizar un repaso de gestión y destacar la entrada en vigencia de medidas oficiales con impacto económico.
Dos semanas después de que se revelara que el jefe de Estado tenía unos 18 millones de pesos depositados en un banco de Bahamas, Macri trajo el dinero al país e invirtió en bonos de la deuda argentina.
Según la explicación oficial a la prensa, el dinero era el mismo que había sido revelado en cuentas en Suiza y Estados Unidos en sus declaraciones anteriores, cuando era jefe de Gobierno porteño y luego candidato presidencial.
Lo que sucedió luego es que el banco suizo Julius Baer compró Merrill Lynch y cambió su domicilio a las Bahamas, por lo que el dinero del jefe de Estado aparecía registrado allí, aunque ahora fue finalmente repatriado.
La aparición de la cuenta en las Bahamas coincidió además con el envío al Congreso del megaproyecto que incluye el blanqueo de capitales radicados en el exterior, lo que despertó un sinfín de conjeturas en la oposición.