Kerry pide avances en derechos humanos en Cuba, tras izar la Bandera de Estados Unidos
El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, pidió este viernes avances en el respeto a los derechos humanos en Cuba, tras la histórica ceremonia en que la bandera de Estados Unidos volvió a flamear en la embajada norteamericana de La Habana después de 54 años.
En esta jornada en La Habana, Kerry se reunió con el canciller cubano, Bruno Rodríguez, quien insistió en que el levantamiento del embargo es “esencial para poder tener relaciones normales” y afirmó que también en Estados Unidos hay problemas de derechos humanos.
“Nosotros también tenemos preocupaciones en materia de derechos humanos en los Estados Unidos (...). No es Cuba un lugar donde haya hechos de violencia racial o brutalidad policial, o se produzcan muertes en hechos relacionados con estos temas”, afirmó Rodríguez en una rueda de prensa conjunta con el secretario de Estado.
En su discurso en la embajada, Kerry aseguró que el presidente Barack Obama favorece fuertemente el levantamiento del embargo.
Pero también subrayó, en declaraciones a periodistas, que “no hay manera de que el Congreso vote para levantar el embargo si ellos (los cubanos) no actúan ante estos temas” de respeto a los derechos humanos.
Solo el Congreso estadounidense, dominado por la oposición republicana, puede levantar el embargo impuesto a la isla en 1962.
En una ceremonia cargada de simbolismos, la bandera de Estados Unidos fue entregada a tres marines que la izaron por tres militares que la habían retirado en 1961, cuando ambos países rompieron lazos diplomáticos, mientras una banda del Ejército interpretaba el himno nacional de ese país, marcando un punto de inflexión en el camino iniciado en diciembre cuando ambos países anunciaron la normalización de sus relaciones.
“Estamos seguros que éste es el momento de acercarnos; ya no como enemigos ni rivales, sino como vecinos”, afirmó Kerry en su discurso con varias frases en español.
Pero a la vez Kerry dijo que quedaba un “largo” camino por recorrer para la normalización entre los dos países, enemigos durante más de medio siglo.
“Estamos convencidos de que los cubanos estarán mejor con una democracia auténtica, en la que las personas puedan elegir a sus líderes”, dijo Kerry en la ceremonia en la flamante embajada estadounidense, situada en el famoso Malecón de La Habana.
Y subrayó: “después de todo, el futuro de Cuba depende de los cubanos”.