Unos 44 casos de bullying fueron resueltos por especialistas de niñez del gobierno bonaerense
Unos 44 casos de bullying o acoso escolar, donde en su mayoría las victimas eran niñas, fueron resueltos por un equipo de especialistas del gobierno bonaerense en los últimos 12 años, según un informe elaborado por la Secretaría de Niñez y Adolescencia bonaerense.
Además el trabajo estadístico, elaborado mediante el Registro Estadístico Unificado de Niñez y Adolescencia (REUNA) resalta que 11 casos fueron por presentación espontánea de la víctima o de sus familiares, 8 por pedidos de instituciones de Educación, 16 por la Justicia, 5 por organismos de Seguridad, 2 por centros de Salud, 2 por el Consejo de Niñez de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Sobre el tema del acoso u hostigamiento escolar, el secretario de Niñez y Adolescencia bonaerense, Pablo Navarro, sostuvo que “si bien continúan siendo pocos los casos registrados comparados con otras causas tales como el maltrato infantil, donde tenemos miles de intervenciones al año, también es cierto que en estas situaciones de acoso escolar muchas veces no se consideran graves y las familias no piden ayuda profesional”.
“Lo fundamental es que los chicos, sus referentes adultos como familiares y docentes puedan alertar sobre estas situaciones y en caso de no encontrar las soluciones poder pedir acompañamiento y recurrir al Sistema de Promoción y Protección", remarcó Navarro.
Explicó que ese sistema de promoción "hoy cuenta con Servicios Locales en más del 95 por ciento del territorio y en caso de no poder acercarse a los Servicios Locales que funcionan en cada municipio, también se puede alertar a la línea telefónica gratuita de la Provincia, marcando el número 102”.
Las situaciones de bullying motivaron un trabajo conjunto entre la Subsecretaría de Promoción de Derechos del Niño de esta cartera provincial, a cargo de Sebastián Gastelu, junto con Dirección General de Cultura y Educación y otras dependencias del gobierno provincial, organismos que elaboraron una “Guía de Orientación para la intervención en situaciones conflictivas y de vulneración de derechos en el escenario escolar”.
Entre los puntos más salientes, la guía menciona que “el hostigamiento supone el padecimiento, por parte de uno o más miembros estigmatizados de la comunidad escolar, de formas de agresión sostenidas en el tiempo. Esto puede darse dentro del ámbito escolar o fuera, por ejemplo, a través de la utilización de las tecnologías de la información y comunicación (como las redes sociales)”.
También se insta al abordaje desde los equipos de Orientación Escolar, a entrevistar a los padres o referentes adultos de todos los involucrados en el conflicto y en base a cada caso acordar una estrategia de intervención que puede incluir el pedido de asistencia al Sistema de Promoción y Protección de Derechos de la provincia.
La licenciada en Educación y docente de la Dirección Provincial de Planificación de la Secretaría de Niñez, Julia Zafra, asegura que “el bullying no es una agresión cualquiera en el ámbito escolar. Es el hostigamiento y la violencia sostenida en el tiempo y requiere de una complejidad relacional entre un niño o adolescente que no puede controlar sus niveles de agresividad y su capacidad de percibir al otro como sujeto de derecho, y una víctima con cierto grado de vulnerabilidad”.
“En general, el niño o joven que agrede no ha tenido figuras de crianza que pudieran instalar en él mecanismos necesario para el control de su violencia. Este proceso no se ha cumplido o no ha sido exitoso”, agrega.
Zafra, con amplia experiencia en la intervención profesional ante el abuso y maltrato infantil, sostiene que “el hostigamiento sucede en la escuela porque es el primer ámbito exogámico de la familia. Es probable que quien es agresivo en la escuela también lo sea en su hogar pero tal vez esas conductas no sean visibilizadas o quizás se observan y no se evalúan como algo inadecuado”.
Con respecto al abordaje de estas situaciones, la especialista explicó que "previo al hecho consumado de la agresión es fundamental no solo detectar a los chicos que agreden, que fácilmente son identificados, sino también a los niños que puede llegar a ser vulnerables y convertirse en víctimas”.
“En un segundo momento, producida la agresión, es fundamental intervenir con ambos niños y con sus familias. Siempre el abordaje temprano es más efectivo y tiene más posibilidades de éxito. No es lo mismo poder intervenir con niños de primaria que con un adolescente agresor de una escuela secundaria donde será mucho más complicado instalar la conciencia sobre los derechos y el espacio de los demás”.
Respecto al rol de las redes sociales, Zafra aseguró que "las redes sociales no son el eje de la cuestión ni mucho menos. Como cualquier tecnología pueden ser bien utilizadas o mal utilizadas".
"Es cierto que pueden actuar como potenciadores de la agresión porque permiten actuar bajo el anonimato durante el hostigamiento, pero son solo un canal”, asegura Zafra.