El Gobierno estudia modificar el impuesto interno que puso en órbita el precio de autos, motos y embarcaciones
Las consecuencias del impuesto interno establecido por el gobierno en diciembre último fue como un rayo paralizante para la fabricación de vehículos terrestres, fluviales y marítimos: en febrero las ventas sufrirán una baja del 30%, la que ascendería al 80% en las unidades de alta gama. Además, la suba del precio de los autos en enero del 15%, (del 4% en febrero y también en marzo), harán que más modelos empiecen a estar alcanzados por el gravamen. Y lo mismo ocurre con los barcos.
Y si bien todavía no hubo reuniones con representantes de las principales terminales, la decisión de introducir modificaciones ya fue tomada y se aguarda el momento oportuna para comenzar la ronda de diálogo. Aunque todos saben que los tiempos transcurren a gran velocidad y empezaron ya las suspensiones y seguirán los despidos.
CACEL suspendió lo “insuspendible”
Pese a que Miguel Mooney aseguró públicamente que la tradicional exposición del Salón Náutico Argentino, un evento bianual que se realiza desde hace 40 años, no se suspendería porque “tenemos vendidos todos los stands”, debió días atrás emitir un comunicado para anunciar su postergación.
La Cámara Argentina de Constructores de Embarcaciones Livianas (CACEL) debió suspender la vigésima edición de la muestra que debía realizarse en abril, a pesar de que todos los espacios habían sido adjudicados en agosto pasado.
No obstante, los expositores expusieron a la comisión directiva de la Cámara que el clima de incertidumbre actual derivado del reciente aumento impositivo que gravaba la compra de embarcaciones con tasas efectivas de hasta el 100% del precio, más las dificultades crecientes para la importación de insumos imprescindibles que aseguren el nivel de calidad y competitividad que caracteriza a la industria y la retención a las exportaciones en un producto industrial que debe competir en precio y calidad con países de larga trayectoria que fomentan la producción de estos bienes por su alto valor agregado, complicaban el escenario actual y el éxito de la exposición.
CACEL remarcó que realizará todas las gestiones tendientes a la anulación del impuesto interno a las embarcaciones nacionales, la anulación de las retenciones a las exportaciones y la definición de un marco de claridad para las importaciones de insumos prestando toda la colaboración a la Secretaría de Comercio Interior para concretarlo. Hasta el momento, la entidad no había sido escuchada por el Gobierno.
Los alta gama, parados
La advertencia de la paralización del sector automotriz también fue desoída por el gobierno. El presidente de la Cámara de Comercio Automotor, Alberto Príncipe, tras leer los nuevos precios de lista que recibió de las automotrices, aseguró: "No creo que haya algún vehículo que baje de los 100 mil pesos".
La suba del impuesto a los bienes de lujo que comenzó a regir a finales de 2013 afectaba a los autos de alta gama, pero la devaluación podría provocar que también afecte a los interesados en adquirir vehículos del segmento medio e incluso bajo.
"Los gravámenes del 35% a los autos de más de 170 mil pesos y del 50% a los que superaran los 250 mil abarcaban a un 20% del mercado. Sin embargo, ahora se armó un cóctel medio letal porque el cambio del valor del dólar oficial genera modificaciones del 15 al 20 % en los precios de lista, debido a que las terminales tienen insumos importados", explicó Príncipe.
Aparentemente, la crisis de varios sectores logró golpear las puertas de Balcarce 50 y de la Secretaría de Industria, donde analizan pormenorizadamente como desenredar la madeja impositiva, y no quedar como ineptos por tantas marchas y contramarchas.
Fuentes de la concesionaria Sarthou, de Martinez, aseguraron que si bien se siguen vendiendo unidades de Toyota de alta gama, incluida la última versión del Camry, ha caído notoriamente el número de unidades comparado con igual mes del año anterior. La misma información se obtuvo en las concesionarias SAUMA de San Fernando y en la Citroen Fierro, de Don Torcuato.