Malvinas, la patria grande y el clima de armonía, los temas del almuerzo entre el Papa y Cristina
El almuerzo que ofreció el papa Francisco a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la residencia de Santa Marta del Vaticano tuvo como rasgo distintivo el clima de armonía, respeto y emoción, aunque también de señales políticas indudables.
Fue la misma Presidenta quien dio detalles del almuerzo ante la prensa y ese sentido destaco la "calidez" del encuentro y sus impresiones acerca de como vio al sumo pontífice, al que describió como "sereno, seguro y en paz", además de "ocupado y preocupado por la inmensa tarea que tiene por delante".
El pedido de intermediación papal para lograr un diálogo en la cuestión Malvinas hecho por la presidenta y la mención del propio papa a la Patria Grande de "San Martin y Bolívar", fueron parte del cariz político que tuvo la reunión durante la cual además Cristina y Francisco se intercambiaron obsequios y hablaron por espacio de un poco más de dos horas.
El encuentro que fue calificado por Cristina como "un gesto del papa para todo el pueblo argentino", se inició a la hora señalada por el protocolo, mientras que luego de las presentaciones de la comitiva argentina Francisco quiso saludar "a uno por uno", según informó el canciller Héctor Timerman y el Secretario de Comunicación Publica Alfredo Scoccimarro, que integraron el grupo de funcionarios que se dirigieron al Vaticano.
La promesa de Francisco de visitar la Argentina en cuanto su agenda de trabajo se lo permita y la mención a otros temas a analizar, como el combate a la pobreza y el trabajo esclavo, dos cuestiones que ocupan a Jorge Bergoglio desde antes de ser papa, formaron también parte del extenso, distendido e histórico dialogo que mantuvieron hoy en el Vaticano el papa Francisco y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.