Detienen a un hombre sopechado por la muerte de Solange Aguirre
Un hombre de 41 años fue detenido en la localidad bonaerense de Boulogne, sospechado de ser el autor del crimen de su ex pareja de 22 años que apareció decapitada y mutilada el reciente fin de semana en Entre Ríos. Hace una semana, Solange salió de su casa de Benavídez a comprar cigarrillos y no volvió.
En rigor, Reynoso y la joven habían estado en pareja y tuvieron una hija, pero se separaron y mantenían una relación conflictiva por la manutención de la criatura.
La detención del sospechoso se aceleró cuando se logró identificar al cadáver que apareció el sábado pasado en Entre Ríos.
Cuando se determinó que la víctima era Solange Aguirre, de 22 años, la policía realizó una serie de diligencias investigativas y procedió a la detención de su ex marido.
En su casa se encontró un chip que pertenecía al celular de Solange, un elemento que lo comprometería con el crimen.
Reynoso, actualmente en pareja con una amiga de Solange, tenía familiares en Entre Ríos y solía ir a pescar en cercanías del arroyo donde apareció el cadáver decapitado, indicaron fuentes del caso.
Según se indicó, el detenido fue identificado como Alejandro Reynoso, de 41 años, dueño de dos pollerías en Benavídez y ex pareja de la víctima.
Hace una semana, el miércoles 7, Solange salió de su casa de la localidad de Benavídez a comprar cigarrillos y no volvió.
Testigos declararon que la joven se había dirigido al negocio de su ex pareja para reclamarle dinero para mantener a la nena.
No era la primera vez que había esta clase de discusiones -el dinero se entregaba los sábados- e incluso trascendió que los hermanos de la joven habrían golpeado al ahora detenido.
En el último encuentro habría habido una discusión, el hombre la habría golpeado y luego habría aceptado que subiera junto a él a su camioneta con la supuesta intención de buscar dinero que le adeudaba.
El sábado, el cadáver desnudo y mutilado de una mujer fue hallado por pescadores junto a un arroyo, cerca de un camino que lleva a complejos turísticos del delta entrerriano, a unos mil metros de la ruta nacional 12, en cercanías del puente General Urquiza del complejo Zárate-Brazo Largo.
Decapitada y con las falanges mutiladas, los restos de la mujer habían sido arrojados en una fosa y tapados con tierra y algunas ramas, en la cabecera del puente General Urquiza, en el límite entre la provincia de Entre Ríos y la Isla Talavera.
Dos pescadores que pasaban por la zona observaron un hombro que asomaba en la fosa y alertaron a efectivos de la sección "Paraná Guazú" de Gendarmería, que acudieron de inmediato y procedieron a rescatar el cadáver.
Como las características de la víctima coincidían con los datos que se tenían sobre Solange, los investigadores le pidieron a los familiares que viajaran a esa provincia para realizar el reconocimiento.
Fuentes de la investigación señalaron que el titular del Juzgado de Instrucción 2 de Gualeguaychú, Arturo Exequiel Dumón, recibió poco antes del mediodía a la madre, la hermana y otros familiares de la joven para proceder a la extracción de rastros de sangre que permitan cotejar con el ADN de la víctima.
Sin embargo, las fuentes señalaron que fueron determinantes para la identificación dos tatuajes que la víctima llevaba en el omóplato: allí estaban los restos de las iniciales de los nombres de sus hijos Agustín, de 5 años, y Lara, de dos.
De acuerdo a la autopsia, la mujer había recibido varias puñaladas por la espalda entre 12 y 24 horas antes de su hallazgo -es decir el viernes pasado-, y luego su cuerpo habría sido mutilado con el objeto de evitar la identificación: le faltaban la cabeza y las falanges de los diez dedos.
Ahora la investigación quedó en manos de la Fiscalía Especializada de San Isidro -sobre delitos conexos a la trata de personas- a cargo de Marcelo Fuenzalida, quien recibirá las actuaciones del juzgado de Gualeguaychú que intervino en el hallazgo del cadáver y procedió a la identificación