Tecnópolis también muestra la pulcra belleza de las Matemáticas
Las matemáticas, una de las mayores creaciones de la humanidad, ofrecen en Tecnópolis un despliegue para el placer de quienes las aman y para seducir a quienes aún no descubrieron su pulcra belleza.
Jugar al tatetí de tres dimensiones, descubrir que las probabilidades de ganar al Quini son 5 en un millón y competir en una carrera de espías sin ser alcanzado por el rayo láser son algunas de las aproximaciones lúdicas y creativas que se proponen.
Y si bien no está Adrián Paenza para explicar fácil y divertido, hay un calificado equipo de guías que hacen un gran trabajo con preguntones de todas las edades.
Como Pamela, de 24 años, próxima a terminar la licenciatura en Biología, que atiende en una semiesfera hueca, llamada Imaginary, con varias pantallas táctiles en su interior, donde muestra el programa Surfer.
La aplicación fue desarrollada por el alemán Instituto Matemático de Oberwolfach, y está en Tecnópolis por un convenio con la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.
El Surfer permite variar la forma, el tamaño y el ángulo de observación de los objetos de tres dimensiones que representan determinadas ecuaciones.
"Los más chicos prefieren experimentar cambiando las figuras en la pantalla táctil. Otros prueban cambios en la ecuación para ver cómo modifican los gráficos. Las dos cosas son posibles", explica Pamela.
Cualquiera puede obtener este programa para jugar, hacer arte o investigar singularidades matemáticas en www.imaginary-exhibition.com, porque tiene licencia gratuita y libre acceso.
Al lado, el programa Morenamets parte de un trazo básico con el dedo sobre una pantalla y lo reproduce con diversos patrones de simetría para formar un entramado que se proyecta a las paredes, decorándolas con mucho menos esfuerzo que el que motivos similares requirieron, por ejemplo, en la construcción de la Alhambra.
Otra propuesta es el Laberinto matemático dedicado a los más chicos, en cuyo recorrido se pueden hacer experimentos geométricos con espejos, un "memotest" gigante, comparar fracciones y descifrar las probabilidades de la ruleta y otros juegos de azar.
Hay también diez juegos de estrategia, como el tridimensional Tatetito, un Sudoku gigante y el Mancala, originado en el antiguo Egipto.
El centro del salón lo ocupan cuatro mesas para jugar con robots de la firma nacional Robotgroup, que se especializa en productos educativos de diseño propio, empleando software libre y piezas nacionales, salvo algunos componentes electrónicos específicos.
En uno de los juegos, valiéndose de una palanca de comando, los participantes deben guiar a un pequeño artefacto de acrílico con tres ruedas por un recorrido laberíntico.
En la otra variante, un montacargas debe poner un contenedor en un muelle, desde donde una grúa puente lo lleva a otra orilla, y allí es recibido con otro montacargas.
Tecnópolis está en el predio de Villa Martelli, junto al borde noroeste de la Capital Federal. Abre de martes a domingo de 12 a 20, con entrada, estacionamiento y acceso a las atracciones totalmente gratuitos, y sólo se suspende si hay mal tiempo.