Bolivia podría estar en riesgo de sufrir un terremoto de gran magnitud
Siempre se ha discutido la magnitud máxima de generación de un terremoto por parte de las fallas geológicas que levantan la cordillera del lado argentino o boliviano de los Andes, indicó Andrés Folguera, investigador del Conicet y doctor en Ciencias Geológicas y docente del Departamento de Ciencias Geológicas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.
"La región estudiada es la zona subandina de los Andes centrales, es decir, Bolivia entre Santa Cruz y Yacuiba (limite estey Sucre-Tarija (limite oeste)", indicó el autor principal de la investigación Benjamin Brooks, geólogo de la Facultad de Oceanografía y Ciencias de la Tierra de la Universidad de Hawai, en Estados Unidos.
Y agregó que en la actualidad la ciencia no puede predecir cuándo ocurrirá un sismo. Además, recordó que por lo menos en los últimos 300 años no se ha producido un terremoto de esa intensidad en esa región. En el estudio también participaron investigadores del Observatorio San Calixto y del Instituto Geográfico Militar de Bolivia y del Instituto de Capacitación Especial y Desarrollo de Ingeniería Asistida por Computación (Cediac de la Universidad Nacional de Cuyo, en Argentina, entre otros institutos.
PREDICCIONES FALLIDAS
Si bien no se puede predecir un terremoto, la ciencia puede establecer hipótesis de tipos de sismo y zonas de riesgo a partir de estudios geológicos.
Según Folguera los autores del estudio, liderados por Brooks, "muestran que el plano común casi horizontal (con una leve inclinación de unos 5º grados en el cual se reúnen las fallas geológicas o fracturas que levantan los Andes a la altura de Bolivia se halla trabado a lo largo de una distancia de 100 kilómetros.
Esto lo determinan viendo la forma en la cual el relieve se desplaza en el tiempo. Para ello han calculado su desplazamiento con modernas técnicas de GPS (sistemas de posicionamiento global, según sus siglas en inglés y datos topográficos."
Las técnicas de GPS consisten en instalar un equipo sobre terreno firme que detecte variaciones geológicas muy sutiles en la posición respecto de un satélite o varios que se encuentran orbitando la Tierra.