20.04.2011 - 0:00 | Información General

Miles de devotos veneraron a San Expedito, patrono de causas urgentes

Miles de devotos de San Expedito visitaron ayer parroquias en varias provincias y se congregaron en Nuestra Señora de Balvanera para pedir o agradecer al santo patrono de las causas justas y urgentes, sobre todo referidas a asuntos legales y familiares, cuya veneración creció en los últimos años.

La expresión de fe popular obligó a cortar el tránsito en las inmediaciones del templo de Bartolomé Mitre, entre Larrea y Azcuénaga, donde grupos de fieles pasaron la noche en la calle hasta el inicio de la fiesta religiosa, con el lema "San Expedito, convierte nuestro corazón".

El presbítero Juan Carlos Ares manifestó "sorpresa" por la gran cantidad de fieles que se acercaron a venerar a este santo "nuevo", aunque no quiso precisar cuántos peregrinos pasaron hoy por ese santuario porteño.

"Hubo filas de hasta 12 cuadras a la redonda, en particular con fieles provenientes de la zona sur del conurbano bonaerense, Berazategui o Florencio Varela, pero también de las provincias de Entre Ríos y Santa Fe. El año pasado la policía nos dijo que fueron 250.000 personas. Parece mucho, pero no sé", dijo a DyN el sacerdote porteño.

No obstante, aseguró que "año a año crece la devoción" a San Expedito.

Ares explicó que "esta expresión de fe comenzó a arraigarse por los juicios laborales y despidos derivados de las privatizaciones en la década del 90" y precisó que "su mayor auge se dio en 2004, cuando uno de los sacerdotes encontró una imagen del santo oculta en el retablo, la restauró y la expuso en el templo para la veneración de los fieles".

"Desde entonces, San Expedito fue intercediendo y provocando cada vez más devoción", destacó.

La celebración religiosa comenzó a la hora cero con la apertura del santuario y el saludo al santo con el tañido de las campanas, mientras la bendición y la primera misa estuvieron a cargo del obispo auxiliar de Buenos Aires, Vicente Bokalic Iglic.

A partir de las 6 hubo bendiciones cada hora y misas por la paz y la justicia, el trabajo, la vida, y por la salud de los enfermos, entre otras intenciones.

En tanto, la misa central fue presidida al mediodía por el obispo auxiliar de Buenos Aires, Raúl Martín, quien pidió junto a los peregrinos por "las causas justas y urgentes".

La mayor concentración de fieles se dio al promediar la tarde, cuando la imagen de San Expedito fue sacada en procesión por las calles del barrio porteño de Balvanera, acompañada por la Fanfarria del Regimiento de Patricios.

La demostración de fe popular se repitió en unos veinte templos del país donde hay imágenes de San Expedito.

En la provincia de Buenos Aires se veneró al santo en la basílica de San Ponciano, de La Plata, y en el santuario nacional de la Virgen de Luján.

También fue importante la convocatoria en Córdoba, Tucumán, Salta y Entre Ríos, pero sobre todo en la arquidiócesis San Juan, la primera en tener una parroquia con el nombre del santo.

La Iglesia también considera a San Expedito "patrono protector de los jóvenes, socorro de los estudiantes y de los enfermos, mediador en los procesos y juicios, en los problemas de familia, laborales y de negocios".

San Expedito era un legionario romano que vivió a principios del Siglo IV y que el emperador Diocleciano mandó a matar cuando se convirtió al cristianismo.

El santoral católico dice que al momento de la conversión un cuervo, símbolo del "espíritu del mal", trató de convencer a Expedito para que postergue su decisión.

Este reaccionó, aplastó al cuervo y dijo repetidas veces: "No dejaré nada para mañana, a partir de hoy seré cristiano".

El 19 de abril de 303 Diocleciano ordenó matarlo en Melitente, junto a sus compañeros Caio, Galatas, Hermogenes, Aristonico y Rufo.