Pittaro, que es el propietario de un aserradero ubicado en la esquina de su casa, contó hoy a la prensa que todo comenzó cuando los falsos policías tiraron abajo la puerta de su casa con un "ariete", un elemento pesado que utilizan los grupos tácticos policiales para reventar cerraduras y abrir puertas.
"Golpearon la puerta con el ariete y cuando me acerco, me dicen 'policía, policía', me tiran al piso y me empezaron a pegar por todos lados", dijo Pittaro.
"Amenazaron con llevarse secuestrado a uno de mis hijos si no les daba más plata", recordó la víctima.
El comerciante aseguró que "en total eran cinco" delincuentes, pero que a su casa entraron "tres, vestidos de policías con chaleco, ithacas y gorras, y uno estaba de civil".
“Yo pensé que era un allanamiento de la policía, pero una vez que me empezaron a pegar y pedir la plata, me di cuenta de que eran delincuentes", comentó.
La víctima explicó que a él le pegaron "patadas, trompadas y culatazos en la cabeza" y que incluso lo encapucharon y lo encerraron en un baño, mientras que a su esposa y sus hijos los tuvieron amenazados en un dormitorio.
"A mi mujer también empezaron a pegarle y ella les dio un poco de efectivo y cambio que teníamos", dijo.
Un jefe policial aseguró que, según luego contaron las víctimas, los delincuentes se llevaron "entre 3.000 y 4.000 pesos" que el comerciante tenía.
Pittaro también contó que los ladrones se apoderaron de "una vieja escopeta" suya y que incluso le robaron "un par de zapatillas".
"Sabían que yo soy dueño del aserradero de la esquina y tal vez creyeron que tenía mucha plata, pero no tenía", comentó.
El hombre dijo que los falsos policías "andaban en una (camioneta) Volkswagen Surán gris, con el chichón en el techo", en referencia a la baliza que usan los policía de brigada en los autos no identificables.
Por último, la víctima afirmó que "alrededor de 30 vecinos" estuvieron parados frente a su casa observando todo y también creyendo que se trataba de un operativo policial.
El caso es investigado por la Jefatura Distrital San Miguel, que tiene como principal hipótesis que Pittaro fue "entregado".
“Alguien pasó el dato de que este hombre es el dueño del aserradero de la esquina y quizás la mala información de que tenía más dinero del que en realidad disponía", dijo a Télam un jefe policial.
Los pesquisas igual tienen algunas dudas. "Demasiada logística para entrar a robar de la manera que lo hicieron y no llevarse nada importante", dijo la misma fuente.
La causa está en manos de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Malvinas Argentinas en turno.
