Fuentes judiciales indicaron que el acusado es Mario Ochoa, chofer de un micro escolar, 54 años, casado y padre de un niño con Síndorme de Down, quien aparentemente intervenía a favor de sus pares cuando éstos eran abusados.
Según el relato de los jóvenes que declararon hoy -a quienes el chofer transportaba de sus casas a la escuela, lugares de trabajos y colonias de veraneo-, Ochoa perpetraba los abusos dentro de la camioneta y en su casa.
Los jóvenes, asistidos por los peritos judiciales, explicaron que el hombre los desnudaba, los manoseaba, los hacía manosearse entre ellos, los fotografiaba y los filmaba.
"La causa está caratulada como 'abuso agravado por corrupción'", precisó una de las abogadas que asiste a las 13 familias damnificadas, Silvia Weksel, de la Asociación Víctimas de Violación (AVIVI).
"Una de las nenas se quiebra y se lo dice a una maestra, que notifica a la directora y a los padres y, a partir de ahí, empiezan a hilvanar distintas conductas extrañas en los jóvenes (y que indicarían el abuso)", continuó la abogada.
Entre otras "conductas extrañas", los jóvenes, que hoy tienen entre 18 y 32 años, llegaban a sus casas con la ropa al revés, lloraban sin motivo, se bañaban apenas volvían del colegio, se metían en la cama enseguida, no querían hablar.
Los hechos -que se supone empezaron en 2002 y se extendieron durante más de un año-, involucran a adultos y jóvenes, que en ese momento eran menores de edad, que viven, estudian y trabajan en las comunas de Tigre, Vicente López y San Fernando, en el norte del conurbano.
La denuncia se efectuó en septiembre de 2002 y el lunes pasado comenzó el juicio oral, en tanto el acusado, que estuvo preso entre enero de 2003 y febrero de 2005, está libre.
